Matik-Blink

Tema rock alternativo

Chikas Aguila / Muerte en Pereira

Chikas Aguila / Muerte en Pereira

sáb 13 Jun 2009 9 p.m.

entrada : 7mil

punk/cancion degenerada y rock en *matik-matik* !

Chikas Aguila : 

Somos apenas una banda. Aunque hayamos tenido muchos nombres. Primero fuimos Cerón, luego Frenesí, después vinieron Chatarra Fina, los un, dos, tres, cua!, Ataris Family, Los tutututu, Muerte al Papa, Pope Nouveau, Pussy lago, Chikas aguila, Muy salsita, Grupo Maicol, Sexy tuna Cafam y por ultimo Disco Duro. Esta serie de cambios no delatan confusión, sino una voluntad de transito. Haber tocado en diez grupos resulta más satisfactorio que mantenerse en uno solo. Cada nuevo nombre es, en cierta forma, un punto de arranque y una posibilidad de escape al encasillamiento. Tenemos muchos nombres porque, por ahora, queremos ser una banda y no un producto. Por eso mismo hemos tocado en pequeños bares alternativos, en un bar gay de ambiente bastante pesado, en otro de heavy metal, en galeras de arte, en el techo de un museo y en un restaurante de almuerzo corriente. Tenemos un público cautivo pero en general, lo obligamos a moverse por la ciudad. Nos reunimos hace casi dos años, porque alguien pensó que teníamos una banda y que deberíamos tocar en un evento. Y como no teníamos una banda, la hicimos. Siempre nos preguntan qué tocamos, y nunca hemos podido saberlo, pues hay una fricción de generos dentro de nuestro repertorio que cada vez se hace más confusa y tiende a amalgamarse de formas extrañaas. Solo por citar un ejemplo, podríamos decir que una de nuestras canciones es Enter Sandman de Metallica, tocada en ritmo de champeta, con la letra de Por que te vas, el clásico de Jeanette y los coros son Push It de Salt n Peppa pero cantados en español. Todo esto podría parecer, a primera vista, un gesto de virtuosismo musical, como si un conjunto de jazz empezara a improvisar sobre la música popular de las dos últimas décadas del siglo XX. Pero no es así. Somos un grupo bastante modesto en lo que concierne a nuestras habilidades técnicas. Simplemente, no podemos decidirnos sobre qué tipo de música nos gusta y cual queremos tocar. Es, suponemos, la situación en que se hallan todas las personas que crecieron en la década de los 80. Algunos, dentro de la banda, crecimos oyendo Nirvana, los Sex Pistols, Ramones. Luego descubrimos a Sonic Youth y Pixies y después nos encontramos, sin saber muy bien cómo, escuchando compilaciones con temas de Las Chicas del Can, Ace of Base y algunos cortes de Miss Kittin y Le Tigre. Otros, también dentro de la banda, crecimos oyendo a Wilfrido, 4:40, Wilfred y La Ganga y Jeanette. Más tarde parrandeamos con Proyecto Uno y Fulanito, todo para desembocar en noches de fiesta al compás de Rossi War, Metallica, Las Ultrasónicas y Hector y Tito. Otros más, a diferencia de los demás miembros del grupo, crecimos oyendo a Julio Iglesias, Richard Wagner, Wendy Carlos y Alfredo Gutiérrez, para entrar de lleno, durante la adolescencia en Michael Jackson, Prince, Siouxie and the Banshees, Aerolíneas Federales y Michael Bolton, sin pensar que años más tarde terminaríamos ebrios vomitando en conciertos de Carl Cox, Mouse on Mars, Noel Petro y La Pestilencia. En fin, hemos escuchado tanta pero tanta mierda a lo largo de tantos pero tantos años, que un día nos empezamos a sentir abandonados en un océano de música popular indiferente, y decidimos, para salvarnos de una inmersión en el agujero sin salida de Britney, producir nuestra propia mierda. Quien nos oiga tocar sabrá que no sabemos hacerlo. Pero, ¿quién sí? En un universo lleno de músicos mediocres, exceptuando tal vez a Richard Clayderman y Miki Guadamur, quienes son virtuosos en su arte, tenemos la disculpa perfecta para demostrar nuestra falta de talento sin que nadie se sienta alarmado.

 

Muerte en Pereira : 

Felipe en la bateria, Taku en la guitarra, Daniel en el saxofón y Leo en los visuales...

Sofisticados y pederastas como Dick Bogarde en Muerte En Venecia, modernos y pegajosos como Richard Fearless en Death in Vegas, este grupo ha demostrado que en Colombia también vale la pena morir, sobre todo si se muere en Pereira.

 

 

 

 


Ir al menú