Matik-Blink

Tema Christian Fennesz

Escucha! Fennesz / Venice

Christian Fennesz

mié 19 Nov 2008 9 p.m.

El guitarrista Christian Fennesz, constituye un ejemplo de las posibilidades de evolución de un músico desde los parámetros instrumentales del rock, hacia una electrónica atmosférica de vanguardia, donde priman el ruido y la ambientación oscura: un paso de lo concreto a lo abstracto, una evolución bastante atípica en un músico. Sin embargo, aún quedan restos de su pasado en este "Venice", al construir las melodías a base de guitarras, aunque lo suficientemente deformadas como para ser, en gran parte de los temas, irreconocibles.
Lo que predomina en este "Venice" es el glitch, las texturas, el "white noise" y la tensión, en un verdadero ejercicio de experimentación sonora y creatividad atmosférica, conformando una especie de orquesta del siglo XXI, con melodías constantes de fondo que crean una especie de muro, sobre la que se van solapando los pequeños detalles y ajustes acústicos, ruidos y distorsiones, que Christian Fennesz va sumando a sus composiciones.
Se puede asistir, sin embargo, a una línea ascendente, coherente y evolutiva, que recorre todo el álbum a modo de columna vertebral, y es la evolución hacia un paisaje sonoro cada vez más concreto: de los cortes iniciales, más ambientales y relajados, Fennesz va ganando en concreción, añadiendo un ruido más espeso y sólido, y volviendo más concretas y reconocibles las guitarras que le sirven de base creativa en este álbum tan complejo y abstracto, aportando matices orgánicos a un disco esencialmente digital y fríamente electrónico. Así, de las ambientales "Rivers Of Sand", "Château Rouge", "City Of Light" y "Onsra", Fennesz evoluciona hasta hacer presente de forma reconocible la sonoridad de unas guitarras experimentales y densas en "Circassian", donde le acompaña el guitarrista Burkhard Stangl. De esta manera inicia Fennesz la transición hacia un sonido más organicista y concreto, aunque igual de complejo y atmosférico, en los temas centrales del álbum, como la mini pieza i nstrumental "Orsay", la ruidosa "The Other Face", o la excepcional "Transit", la única canción del álbum donde aparece una voz humana, la de David Sylvian, en una composición saturada y terriblemente oscura, construida a base de microruidos densos y tensas aportaciones de guitarras. Le sigue la relajada "The Point Of All", y la rupturista "Laguna", la pieza más pop y orgánica de todas las que constituyen "Venice", compuesta a base de una melodía de guitarra sin retoques, cálida y sin rellenos ruidísticos de fondo. "Asusu" y "The sTone Of Impermanence" cierran un disco donde, definitivamente, las guitarras y la distorsión toman el control.

ENTRADA LIBRE

 


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